Se dice que para crear un hábito debes de repetir la misma actividad por 21 días. Crear nuevos hábitos es una de las modas de estos tiempos. ¿Pero cuál es la razón para querer cambiar?

Algunas personas sugieren que la imitación nos ayudar a funcionar en sociedad y es una manera fundamental para aprender, y en ocasiones basamos lo que somos en lo que los demás hacen. Eso es algo que aprendemos desde pequeños, imitamos a los demás como vivir. Aquí el problema es que, aunque todos somos tan parecidos, tenemos que realmente enfocarnos en nuestra vida, como soy, quien soy, que deseo.

En la actualidad vivimos en un mundo lleno de estrés debido a que se han dado cambios significativos en nuestro modo de vivir.  Vivimos de manera más rápida, y en cierta manera se vuelve más superficial. Puede haber muchas razones, pero algunas son que nos llenamos de actividades ya sea por un trabajo mejor pagado, o por demanda social. Cuando mejor pagado sea un trabajo, muchas veces significa más responsabilidades, menos tiempo para uno mismo, nuestra familia y nuestros amigos. Entonces queremos compensar con las redes sociales para no perdernos lo que pasa con nuestros seres queridos y pasamos más tiempo atados al teléfono. Esto sin pensar que muchas veces hemos dejado de ser nosotros mismos por ser lo que la vida rápida y ese trabajo nos demanda.

De pronto sentimos la necesidad de un momento de descanso que nos invita a reflexionar.  Deseamos el tiempo para realizar actividades que realmente nos hagan sentir bien, el tiempo para convivir. Algunos hemos caído tan profundo en el remolino de lo cotidiano, que muchas veces es difícil identificar quienes somos, que queremos y hacia dónde vamos.

Es entonces que ya cansados y agobiados de la carga decidimos lanzarnos a emprender un viaje. Este viaje hacia el cambio de hábitos, que nos permita mejorar nuestra vida. Queremos cambiar nuestro cuerpo, vernos bien y sentirnos bien, modificamos entonces nuestra alimentación, queremos de una vez por todas entrar al gimnasio y cambiar nuestra imagen, queremos dejar el sedentarismo, sobre todo porque últimamente parece ser una moda que todos imitan.  Queremos tiempo, queremos algo mejor. Estamos tan motivados y con tanta energía que algunos de nosotros logramos llegar a esos 21 días. ¡Listo!!! ¡Un nuevo hábito… si señores!! Un nuevo hábito…

Lo que nunca te dicen, es que, así como estos hábitos son fáciles de adquirir, (que tanto son 21 días comparados a una vida) también son fáciles de dejar y si ese hábito ha sido formado sin una base fuerte, igual puede desaparecer al día 22.

Lo importante aquí sería preguntarse ¿Por qué deseo cambiar? ¿Porque deseo bajar 10 kilos y verme mejor? ¿Es esto por salud, por moda o porque las personas o tú mismo/a no te aceptas cómo eres? ¿Que pasa si modificas tu cuerpo, por ejemplo, pero aun sigues negándote la satisfacción de ser cómo eres?  ¿Entonces que más vas a querer modificar?

En mi experiencia, mi vida era complacer a los demás, y muchas veces terminaba quedándome en segundo término.  Hasta que un día decidí, gracias al aprendizaje de la Escuela de Sal de ahí, que yo importaba, y que, si yo no cuidaba de mí, no me amaba a mí misma, no podía hacerlo por los demás por más que me esforzara.  O si vivía basándome en la aceptación de los demás, ¿cómo iba a ser realmente yo? Mis cambios no han sido en base a modificar mis hábitos, si no en darme cuenta de todo esto.

Para lograr cambiar mi vida sabía que debía hacer una introspección y tomar decisiones. No es adquirir buenos hábitos lo que hará el cambio, aunque esto es de gran ayuda, si no conocerte a ti mismo y decidir el rumbo que quieres seguir.

Cuando emprendí mi viaje espiritual entendí muchas cuestiones que me hacían querer cambiar mi mundo, al volverme más espiritual aprendí a entenderme mejor (como dice sensei Sonia García, ser espiritual no significa que te vistas como monje o como hindú, o que pases horas meditando y no atendiendo lo que debes atender).  Después de entenderte a ti mismo sabrás el verdadero por qué de tu deseo de cambiar.   Así tendrás una base sólida en la cuál construir la vida que te haga sentir ser tú mismo, sabiendo eliminar las cosas que no deseas para ti, y reconociendo tus deseos más profundos.

La espiritualidad es en parte esa introspección que necesitas para decodificar de dónde vienes, quien eres y a dónde vas, es entonces que sabiendo esto, los cambios se pueden dar con más fuerza y un hábito ya no será solo eso, si no, tu nueva manera consciente de vivir.

Sonia Ortega Córdova