Nada es tuyo y nada te pertenece. Cuando uno escucha o lee esto muchas veces no somos conscientes del verdadero mensaje o lo comprendemos cada uno de una manera diferente y está bien, pero a veces nuestra mente quizás nos lleva a relacionar esa frase con las personas, pero en realidad, si reflexionamos, todo lo material que está en esta vida es para usarlo, más no para desperdiciarlo y adueñarnos de ello.

Imaginen un mundo donde tú necesitas agua y bebes del manantial más puro y fresco, esa sensación tan sabrosa que por ley natural cualquiera pudiera beberla.

Pero que pasa luego, alguien sabe que es un manantial y que no se va a terminar nunca por naturaleza, pero en vez de compartirse la experiencia e ir a disfrutarlo, ¿Qué sucede?

Las grandes industrias las embotellan, las marcan y hasta las bautizan con nombres para que identifiques a quien estás beneficiando, como si ese manantial fuera de ellos. Y lo pagamos y seguimos su juego, que es lo peor. Pero tomar de esa botella no es la misma sensación que haber bebido del manantial e ir hasta él, porque para que ir hasta allá, si me traen embotellado el agua a casa. E incluso pagamos más porque es más buena y pura. En fin, así vamos reaccionando y también esto es aprendizaje.

La vida es para vivirla, disfrutando y aprendiendo. Cuanto más conscientes somos de cómo hacerlo, (sin competir, sin pelear, sin interés personal) más fácil, generosa y divinamente se hace, pero sobre todo con menos sufrimiento.

Por eso decimos… NADA ES TUYO Y NADA TE PERTENECE.

Sólo utiliza lo que necesitas para crecer, evolucionar, pero no para tratar de dominar, así que suéltalo, que todo en su naturaleza está completamente creado para ser uno con todos, pero sin apego.

Aceptar que estamos de paso aquí, solo para experimentar y aprender, nos hará una vida llena de amor, humildad y fe; con nosotros mismos. Por ello Sonia García Quirós, siempre nos comenta que cuando partamos de este mundo no podemos llevar nada, solo las experiencias de amor y aprendizajes importantes para nuestra evolución.

Sería una vida más ligera y sencilla vivir compartiendo, en comunidad ayudándonos los unos a los otros, sin esperar beneficios personales. Esto es parte de las enseñanzas de maestros como Jesús, que quizás tampoco entendimos o más bien no practicamos.

Gracias por leerme y solo quería compartiros con todo respeto mi sentir.

Arisbe