Hace tiempo me hice una pregunta para la cual no encontré respuesta.

¿Qué será eso que se siente en el centro del pecho con tanta fuerza, cuando reconocemos algo o a alguien, pero no sabemos cómo lo sabemos y eso nos hace dudar en momentos importantes de nuestra vida?

Al no tener respuesta, simplemente dejé la pregunta atrás.

Meses después llegó a mi una invitación a un entrenamiento, el cual decidí tomar instintivamente al escuchar una palabra que tenía muchos significados teóricos, pero para mí ninguno que yo sintiera mío.

Esa palabra era espiritualidad, al escucharla en ese momento, esa sensación interior fue muy intensa.

La elegí y desde ese momento, desde que tome esa decisión “instintiva” he transitado por muchas experiencias de auto-conocimiento y descubrimiento, donde la intuición ha sido la herramienta más valiosa para que las cosas importantes de mi vida sucedan, para que las cosas que parecen complicadas tengan un sentido distinto, para encontrar todas mis respuestas, sí, así es todas y para elegir lo que siento, antes de elegir lo que pienso.

Algunos la llaman el sexto sentido, corazonadas, para mi sencillamente mi gran tesoro, la valiosa y virtuosa intuición.

En este sendero de sabiduría también aprendí que todos la poseemos, pero lo desconocemos, porque nadie enseñó a saber que existe, lo cual no es tan malo como parece, si tú eliges reencontrarte con tu tesoro interior en algún momento de tu vida.

Esa fuerza interior que te guiará, que te dará fuerza, que te ayuda a conectar con tu voluntad, con tus mas grandes sueños, para hacer que las cosas sucedan, para hacer conocido lo desconocido, para experimentar esa certeza.

Aquí aprendí a mirar desde adentro, a buscar hacia adentro, a reconocer toda esa belleza en mi y lo agradezco todos los días de mi vida, en cada momento presente. Gracias.

Azucena.