Algunas personas dirían que el camino espiritual no es para todos más la verdad es que todos ya lo están transitando.

El espíritu, el alma, el ser, el cuerpo, todos coexisten en un mismo lugar, uno no puede existir sin el otro y mientras estamos con vida y si somos conscientes, el camino espiritual es más fácil y corto.

Lo que hace largo y difícil este camino es la resistencia, la inconsciencia e inconsistencia en la toma de acciones y que un ser que no ha tenido un despertar le es más difícil entender.

La importancia del despertar radica en que teniendo conocimientos podemos convertirlos en sabiduría y así poder salir de ahí, de ese lugar que no nos agrada (pues no lo elegimos conscientemente), de reconocer lo que sí nos agrada, lo que viene de nuestros deseos y sentimientos y lo que en realidad viene de lo que otras personas opinan o desean para nosotros.

No basta con desear, con soñar con imaginar si toda esa creatividad no resulta en una creación que genera experiencias, algunas serán más sutiles y otras más fuertes pero no hay errores cuando se vive desde el corazón y cuando en vez  de entender se sabe que todo es perfecto y se sabe mediante un sentimiento de expansión, de felicidad, como si hubiera un enfoque tan fuerte que nos diéramos cuenta de absolutamente todo lo que ocurre con nosotros, en el interior.

Mientras más acciones y creaciones haya vamos teniendo más experiencias y éstas nos regalan algo invaluable, el conocernos a nosotros mismos y algo muy importante es que cada vez que actuemos así, vendrá el siguiente regalo que es re-conocernos pues siempre somos.

Solo en el interior están las respuestas pero no vienen a nosotros en forma de palabras sino de una sensación de saber con seguridad que algo tan solo es así. Entonces la parte humana se rinde ante tal poder que viene del amor y deja de cuestionar, tan solo sabe.

Cada quien elige si el camino lo desea caminar consciente o no pero ya lo está caminando.

Paulina Valverde.