Hay tanto por agradecer que no se cómo comenzar mi historia.

Hace un par de años, la vida me puso en el lugar y momento preciso para tener mi primer encuentro con quien y lo que sería ese bello despertar de mi ser.

En el 2012, durante unos cursos para mi titulación (en New York City) tuve un taller de 6hrs (de lo que sería uno más de los tantos talleres que debía tomar para conseguir mi titulación, llego mi despertar), la vida trae sorpresas (y ahora sé que energéticamente yo lo estaba buscando).

Así que entré en una sala de conferencias, donde por 6hrs. la Sensei Sonia García impartía su taller.

Para muchos fue solo un taller, más para mi el comienzo de mi despertar.

Recuerdo muy bien al volver a Mérida (en shock), una tarde, llamo a quién era mi mejor amiga de la maestría, y le digo:

– Dime, ¿No estoy loca?, pero vengo con mil preguntas del viaje, mil cuestiones de mi ser.

Y me contesta:

– No amiga, no estas loca, yo me siento de igual manera.

Así pasaron un par de meses, buscando cómo responder aquello que sentía, cómo modificar aquello que no podía (y la verdad no sabía cómo).

En aquel tiempo me volví fan del canal de youtube de la Sensei, en donde compartía de forma gratuita temas por una hora, veía sus vídeos, sentía mucha paz, y sentía que en ellos había muchas respuestas.

Me decía a mi misma, si tan solo yo pudiera ir a Miami a tomar su taller (pero mi mente limitada me impedía ver mas allá).

Bueno, no hubo necesidad de ir hasta allá, ella vino a donde yo estaba.

 No fue hasta que se dio la oportunidad (después de ya casi 8 meses) de tomar su seminario en Mérida que pude romper con mil y un ataduras.

Mi mundo literal se movió. La mayoría de los cambios que sabía debía realizar, se dieron por si solos.

La gente que ya no encaja en mi nuevo presente sin yo pedirlo se retiró.

Lo que me costaba tanto romper se quitaba de mi camino.

Puedo afirmar que renací, me reencontré con los seres que más amo (mi familia), cambié de ciudad, trabajo, pareja, entre otras mil cosas más.

Desde ese instante del seminario hasta el día de hoy han sido días, meses, años de un continuo aprendizaje, de auto conocimiento, conquistas, pero sobre todo de amor (amor incondicional, primero hacia mi y luego hacia los demás).

Ha sido un camino (no siempre sencillo) pero lleno de extraordinarias vivencias, bellas y reconfortantes conquistas.

 He tenido la dicha de no sólo presenciar mi despertar, si no de ver el de seres muy queridos en distintas partes de mi lindo país, amigos, familiares, y hermanos de luz que no conocía y hoy forman parte de mi presente.

Hoy me siento muy bendecida de haber tomado la decisión de salir de ahí.

 Con todo mi amor.

 Daniela Grajeda